Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Salvador Dangla
Martes, 7 de junio de 2016
EDITORIAL

Los desajustes del ecosistema 4K

Guardar en Mis Noticias.

[Img #4262]

 

Que en tecnología audiovisual los fabricantes de hardware se anticipan a los de software es ya un clásico de la peculiar historia de un sector que de un tiempo a esta parte vive inmerso en un cambio continuo, en ocasiones agotador. Pero lo que está sucediendo con los televisores 4K es ya de juzgado de guardia, incluso digno de una visita al psiquiatra, porque, por vez primera hasta donde llega nuestra memoria, los consumidores están apostando en masa por una tecnología nueva cuando apenas se ha empezado a consolidar la precedente. Vayan si no a cualquier centro comercial o especialista de renombre y echen un vistazo a las diferentes propuestas disponibles en el ámbito concreto de la visualización de imágenes vía televisor, sin duda la más popular (aunque no necesariamente la más asequible). Se darán cuenta de que los modelos “Full HD” están poco menos que relegados a un segundo plano con la salvedad de los más opulentos, que por otro lado proporcionan una calidad más que discutible por poco que no sean “alimentados” con contenidos mínimamente decentes. 

He dicho discutible pero en muchos casos habría que decir directamente “lamentable” porque, claro, ver un DVD –soporte que en plena era, por lo menos en teoría, de la “Full HD” goza de un predicamento mucho menor que el que en un mercado “sensato” debería ser el formato físico rey, es decir el Blu-ray Disc- con una pantalla de, por ejemplo, 75 pulgadas puede conllevar una decepción suprema salvo que la pertinente grabación sea muy buena y la distancia de visionado la correcta. Aun así, alguien debería explicar que con un televisor de 75 pulgadas sólo se deberían ver contenidos “Full HD”. De acuerdo, hay modelos magníficos a precio de derribo y siempre hay que saludar positivamente que los consumidores se decanten por fin por grandes formatos de pantalla para visionar películas, programas deportivos y, en general, todo tipo de espectáculos. Pero, insisto, luego vienen las decepciones. De ahí que lo que está sucediendo con la tecnología 4K roce ya el surrealismo porque los televisores pertinentes ocupan al cien por cien un protagonismo que en el ámbito de los contenidos no tienen apenas contrapartida.

Algunos dirán que muchos reproductores de Blu-ray Disc están equipados con circuitos de escalado a 4K muy sofisticados, pero aquí estamos de nuevo con un viejo discurso que además vale tanto para el vídeo como para el audio: no es lo mismo una película “2K” convertida a 4K mediante astucias matemáticas varias, por muy elaboradas que sean, que otra 4K ”nativa” reproducida por una fuente adecuada. Esto se percibe fácilmente con los videoproyectores de más alto nivel del momento (Sony, Epson, JVC), dispositivos que por otro lado siguen siendo los preferidos por los entusiastas del Cine en Casa digno de tal nombre: hay mejoras, cierto, pero por poco que se dispone de un contenido 4K nativo la diferencia de calidad es brutal. Para más inri, los dispositivos de visualización de última generación están a punto de satisfacer casi al 100% las especificaciones de la DCI (HDR y recomendaciones BT.2020 incluidas), lo que hace que el desfase entre hardware y software al que antes nos referíamos sea aún mayor.

¿Qué hacer? De entrada, presionar para que haya contenidos 4K “de verdad”. Los nuevos BD 4K presentados en el pasado CES de Las Vegas, con sus pertinentes reproductores, son una buena noticia al respecto. Luego habría que potenciar los servicios de “streaming” 4K y también los programas en abierto asegurándose a la vez de que la compresión aplicada nos permita disfrutar en todo momento de la definición prometida y no algo del tipo “3K” o “3.5 K”. Salta a la vista que queda mucho por hacer, pero con un poco de voluntad “política” por parte de la industria 2016 podría ser un año clave para los amantes del espectáculo audiovisual doméstico sin compromiso.

 

Salvador Dangla Director

AV Premium • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress